Y llega inesperadamente, como una explosión, como un volcán que lleva años dormido y un buen día despierta, arrasándolo todo, y te das cuenta de que no apuntaste lo realmente importante en un diario, ni has cumplido las promesas que un día juraste que se harían realidad, descubres que ya no tienes tanto miedo al futuro porque es dónde vas a pasar el resto de tu vida, recuerdas cada hora, cada minuto, cada segundo que disfrutaste en el pasado e inconscientemente, sonríes.
Y al final, acabas dándote cuenta de que odias a rabiar que tu sonrisa dependa de algún bipolar suelto por ahí. Pero es inevitable. Esto no está relacionado con la razón. Va más allá, por desgracia, mucho más allá.
Además te das cuenta de que él es como una melodía, él es como ver a alguien por primera vez: la atracción física, pero después conoces a la persona y eso es la letra; su historia, quienes son en realidad. Es la combinación de las dos lo que crea la magia.
Especialmente me gustaría poderte decir lo mucho que me importas, lo mucho que te puedo llegar a querer. Pienso cada día en un futuro, no inmediato, sino futuro, y contigo. Un futuro largo y largo.. uno con el que por fín pueda decir siempre de una vez por todas.
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